Introducción:

La conciencia es el factor crucial del ser humano en lo que respecta a su desarrollo, a su salud y su felicidad. El hombre se define mejor por el estado de su conciencia que por ningún otro factor. Vivimos la vida a través del color del cristal de nuestra mente. Nuestros estados mentales y afectivos influyen directamente en la salud (el estado mental y emocional predice mas la aparición del cáncer que ningún otro factor y esto es aplicable a cualquier enfermedad), e indirectamente mediante la elección de nuestro estilo de vida.

Sufrimos por todo lo que no podemos asimilar. Lo que nuestra conciencia no puede entender se transforma en sufrimiento. El dolor que guardamos dentro se debe a experiencias que vivimos cuando nuestra conciencia no podía entender esos sucesos y los almacenó como dolorosos. Al fortalecer la conciencia podemos resolver los problemas antiguos ocultos en nuestro inconsciente. Ningún medicamento de la medicina alopática actúa realmente sobre la conciencia, solo sobre los mecanismos cerebrales. En los siete metales de la alquimia, están representadas todas las energías y funciones básicas del ser humano que han de ser equilibradas para devolver la salud.

Arquetipos de Jung

La Homeosynthesis es un retorno a la sencillez básica de los arquetipos. De los principales arquetipos del ser humano surgen los tres remedios que corresponden a los tres principios básicos activos en el ser humano: el espíritu, el alma y la mente, reflejados en la voluntad, el sentimiento y el pensamiento, y en los metales oro, plata y mercurio. Los demás remedios representan las energías más físicas que intervienen en el proceso de formación de la materia.

Homeopatía

La Homeopatía se basa en la comprensión del principio vitalista y en la aplicación de dos Leyes: la ley de los semejantes y la ley de la curación.

“En el estado de salud, la Energía vital autocrática que dinámicamente anima al cuerpo material, gobierna con poder ilimitado, y conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital, tanto respecto a las sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros, puede emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos, para los más altos fines de nuestra existencia”.

Hahnemann (Organón, parágrafo 9)

Toda alteración estructural (patología) no es más que la consecuencia de la desarmonía de la Energía Vital que previamente se manifestó como trastorno funcional. Las “distintas enfermedades” son solo las localizaciones posibles del desorden único general; es decir, porque alguien está enfermo, hace una neumonía, y no porque presenta una neumonía, está enfermo. Suprimir la afección local jamás es curar, la enfermedad sigue vigente y después de un periodo de latencia, se comprueba que la misma puede volver a manifestarse en el mismo plano orgánico o en otro plano más profundo, de acuerdo con la mayor o menor capacidad vital y lo agresivo del tratamiento local.

“Cuando se administra el simillimum al paciente, sus síntomas desaparecen en el orden inverso a su aparición, es decir, los últimos síntomas son los primeros en desaparecer, y lo hacen desde los planos más profundos hacia los superficiales, y desde los superiores hacia los inferiores; y en este mismo curso y orden, se observa la reaparición de los síntomas antiguos suprimidos” Ley de curación de Hering.

El desequilibrio vital se manifiesta en su nivel más profundo en el condicionamiento que sufre el paciente en su sentir (alteración de la afectividad), en su pensar (mal pensar de la existencia y sus fines) y en su actuar (voluntad errada de su sentido apropiado). La conciencia o idea de ser, la capacidad de discernir entre lo conveniente y lo verdadero, y lo perjudicial y lo falso, y la voluntad libre de elegir sus acciones es lo más propio del ser humano y por tanto su perversión da los síntomas de mayor jerarquía. La conciencia (pensar), voluntad (decidir) y afecto (sentimiento) son los aspectos mentales más característicos del ser humano.

Solo podemos hablar de curación verdadera cuando, en la medida en que desaparecen los síntomas de enfermedad se aumenta la sensación de armonía consigo mismo y con el entorno. Cuando se cumple la Ley de la curación, asistimos ” a un nuevo nacimiento de una persona auténtica”, y esto lo expresa literalmente el paciente diciendo, por ejemplo, “soy otra persona”, o “es notable pero pienso y siento de otra manera, y aún las circunstancias que siempre me afectaron y que siguen siendo las mismas en mi vida, las aprecio de otro modo, y ya no me influyen, ¡ahora recién me conozco, y puedo comprender y aceptar a los demás”…

Cuando “se trata” una lesión local, lo que se logra, no es más que acelerar el curso espontáneo del desequilibrio de la Energía vital, y lo único que se consigue, es provocar, después de un periodo de latencia, sólo su metástasis mórbida en un plano de mayor compromiso vital del organismo.

La Homeosynthesis respeta todos los principios de la homeopatía pero reduce el número de remedios a los siete metales de la alquimia porque representan una matriz completa de los estados enfermizos del hombre.

Terapia de polaridad

La vida en todos sus fenómenos expresa el fenómeno de la dualidad como base de todos los procesos de movimiento de la energía. El bien y el mal, el amor y el ego, el polo positivo y negativo de la corriente eléctrica, el polo norte y sur de la magnética, el día y la noche, el verano y el invierno, el nacimiento y la muerte, el hemisferio derecho y el izquierdo del cerebro, el sistema arterial y el sistema venoso, el sistema nervioso simpático y el parasimpático, el esperma y el óvulo, el hombre y la mujer, lo motor y lo sensorial, la conciencia y la inconsciencia, la inspiración y la expiración, el nacimiento y la muerte, el núcleo del átomo y las envolturas de electrones, el sodio y el potasio….

Cuando un fenómeno se repite por doquier encierra una verdad universal, un arquetipo. Ya se trate del nivel microcósmico o del macrocósmico, del nivel físico o del espiritual, el fenómeno de la dualidad encierra el secreto de la vida como proceso vital entre los dos polos.

“La salud es la posición neutral en la vida por medio de la cual la actividad del cuerpo se encuentra en un estado medio de polaridad llamado equilibrio”.

Randolph Stone

El objetivo es establecer la unidad que llamamos salud y armonía, y en la Homeosynthesis tenemos los remedios apropiados para conseguirlo con mayor eficacia que con las manos.

“En la Naturaleza todo depende de la vida y el calor de los rayos solares… Aparte del calor físico, el sol posee una energía vivificadora con un campo más profundo… En los tiempos antiguos esta energía vivificante recibió varios nombres: Vitalidad, Fuerza Vital, Prana, Magnetismo… Toda naturaleza y sustancia participan de ella, en grados de existencia animada variable. Una concentración especial de esta energía, en una forma muy sutil, se oculta en los rayos de las piedras preciosas y en los metales preciosos como el oro y la plata. El cuerpo en su conjunto posee un campo energético de fuerza vital tan similar al de la energía dormida en el oro y en el sol, que su valor real apunta al intercambio y la estimulación de este campo energético por medio de su acción radiante…Si el oro es energía solar latente la plata es energía lunar latente… El sol y la luna son los factores energéticos más activos de nuestro sistema solar…Los metales preciosos ejercen un gran efecto psicológico sobre los seres humanos… El oro toca un punto sumamente vital de la profundidad de la naturaleza psicológica del hombre… Nuestro mismísimo ego esta asociado con ello… El resultado utilizando las manos no es tan rápido como con el uso del oro y la plata y requeriría más trabajo para el terapeuta”.

Randolph Stone.

Alquimia

Alquimia proviene de “al”, lo, y “kimia”, oculto. Alquimia es la ciencia de las propiedades y esencias ocultas de todas las cosas.

“El hombre es un microcosmos y es una copia abreviada del Universo o macrocosmos. La actividad vital del Universo se manifiesta en el movimiento de los astros y la formación subterránea de los metales”.

Paracelso

Cada metal vibra al unísono con los siete planetas del sistema solar. Así como el oro es el más perfecto de todos los metales, el oro es la parte mas perfecta del hombre, es el Ego que debe transmutarse.

Las experiencias de la vida se pueden también separar bajo el prisma astrológico en siete tipos.. Las experiencias de la vida son el metal base, cuya mayor parte es suciedad, pero bajo el lento proceso de la naturaleza todo se transformará en oro. La alquimia solo busca acelerar el proceso natural. El amor y la conciencia elevan la intensidad de la vibración y permiten la transmutación.

El alquimista busca en cada experiencia de la vida el metal verdadero que esta oculto bajo la basura de los efectos externos. El metal verdadero es la realidad oculta bajo cada experiencia, es decir, su efecto sobre el alma, mientras que la impureza es la condición aparente, el efecto material, el manto de apariencia que cubre cada realidad de la existencia.

El cuerpo no es el hombre sino la cobertura de su alma y espíritu. El hombre esta enfermo cuando por ejemplo su alma esta envenenada por la vanidad, corroída por el oxido de la ira, postrada por el plomizo veneno del apego, corrompida con el cardenillo de la codicia, opacada por el impuro estaño de la lujuria.

Astrología

Nuestra tierra está incluida dentro del sistema solar, y está constantemente bañada por las ondas que emanan del Sol y del resto de planetas. En el momento del nacimiento, el niño es impregnado por el conjunto de influencias planetarias que lo marca, como una placa fotográfica virgen se impregna cuando súbitamente es expuesta a la luz. Esta influencia original se conserva durante toda la vida. La clave es entender estas influencias, hacernos conscientes de ellas, transformar las tendencias negativas en positivas y utilizar estas en la consecución de nuestros propósitos existenciales.

El sistema planetario es comparable a un gran hombre cósmico, en el que el Sol constituiría el corazón, y el resto de planetas los diferentes órganos y sus correspondientes funciones. El macrocosmos se refleja así en el microcosmos humano.

Cada símbolo astrológico correlaciona distintos tipos de realidades, desde las mas abstractas hasta las mas concretas, al mismo tiempo denota espacios internos y externos. En lo interno se incluyen dimensiones del inconsciente, tanto colectivas como personales, así como atribuciones psíquicas específicas (intelecto, afectividad, identidad…). En lo externo abarcamos personas y vínculos, objetos, acontecimientos, aspectos del paisaje y la naturaleza, animales, metales, piedras y una parte del cuerpo humano.

Cada planeta puede ser comprendido como parte de un sistema, teniendo una función específica en él. El sistema solar es un paradigma funcional presente en toda realidad, tanto externa como interna. En tanto matriz holográfica, el sistema solar en su totalidad se encuentra en cada fragmento de sí mismo. El sistema solar es la matriz de todo lo que constituye nuestra realidad. De esta manera, toda función de un sistema particular -biológico, mecánico, psíquico, social- tiene su correspondencia con las del sistema solar. Cada sistema -cuerpo, psiquis, familia, sociedad, instituciones, organismos vivientes- posee su luna, su sol, su saturno, su Júpiter.

De la misma manera que la luz blanca, al atravesar el prisma, se descompone en siete colores, la unidad de nuestra esencia se refleja en siete esferas planetarias. Todo lo creado está tejido de esta inmensa red de los siete principios, variando la proporción de sus diferentes componentes.

Los planetas son energías o fuerzas que el hombre puede usar conscientemente. Cada una de estas energías se puede manifestar en niveles sutiles o groseros. El hombre capta de esta energía lo que su estado de conciencia le permite captar. La captación grosera da lugar a las manifestaciones negativas de estas energías, mientras que la captación sutil pone a nuestro alcance sus cualidades mas positivas. Marte se puede manifestar como impulso destructivo y guerrero, o como una fuerza purificadora que nos impulsa a avanzar hacia nuestro destino.

El sentido del yo ha de emanar de nuestro propio centro en vez de hacerlo de cualquier planeta. Hemos de armonizar todos los instrumentos de nuestro ser para que toquen una sinfonía, la música de nuestra vida. A medida que desarrollamos un centro estamos menos a merced de nuestros planetas, nos convertimos en el titiritero y no en las marionetas, dirigiendo el escenario desde encima del escenario. Somos el director de la orquesta planetaria.

Yoga

La palabra yoga deriva de la raíz “yug” que significa unión. Busca la unión del alma con Dios.

El Hatha Yoga es la unión de las energías solares del lado derecho (“Ha”) y las lunares del lado izquierdo (“Tha”). Mediante esta unión se despierta la fuerza dormida del Kundalini que yace en el fondo del canal central (en el “chakra muladhara” del sacro), y comienza a subir por el canal central de la columna vertebral (“Sushumna”) hasta que llega al tercer ojo o glándula pineal donde reside el asiento del alma. De esta forma se unen la fuerza de la materia (“prakriti”) y la del espíritu (“purusha”).

Este proceso es similar al proceso de unión del inconsciente con el consciente que tanto preconiza Jung como proceso de realización del sí mismo, y al proceso de la Homeosynthesis con los metales correspondientes

Medicina del alma

“Hoy no es la fuerza del alma la que construye un cuerpo, sino la inversa; es decir, la materia genera con su “quimismo” un alma. Esta inversión causaría risa si no constituyera una de las grandes verdades del espíritu de la época. Pensar así es popular y, por consiguiente, normal, científico. El espíritu debe ser imaginado como un epifenómeno de la materia… Ahora venimos a descubrir que fue una arbritaria arrogancia intelectual de nuestros antepasados el pensar que el hombre tuviera un alma sustancial, el que esa alma fuera de naturaleza divina y, por consiguiente, inmortal; el que hubiera una energía propia del alma que construiría el cuerpo, mantendría su vida, curaría sus enfermedades y la capacitaría para tener una vida independiente del cuerpo”.

Jung (“Realidad del alma”)

El anima es el arquetipo natural y subyacente a todos los fenómenos de vida en el ser humano. No puede ser creada y es la raíz de todos nuestros estados anímicos, reacciones, impulsos y todo lo espontáneo de nuestra vida psíquica. El anima es la vida detrás de todos los fenómenos físicos y de conciencia.

“La energía del Alma es la vida que mueve al cuerpo después de haberlo construido…. El alma es el morador en el cuerpo, el conocedor y el hacedor…El alma es el poder que reacciona a cualquier forma de aplicación o terapia….La mente es un escalón inferior de las energías del alma, el prana es un escalón inferior de las energías de la mente. El énfasis es la liberación de las fuerzas individuales del alma”.

Randolph Stone

Los remedios externos solo pueden preparar el camino, pero la verdadera fuerza curativa ya esta en nuestro interior esperando ser despertada. El objetivo más importante para el ser humano, pero al mismo tiempo él mas olvidado, es el despertar nuestros poderes anímicos latentes y modificar el uso inapropiado de nuestra mente.

“Es verdad que el anima es impulso vital, pero además tiene algo extrañamente significativo, algo así como un saber secreto o sabiduría oculta…Cuando todos los apoyos y muletas se han roto, y ya no hay detrás de uno seguridad alguna que ofrezca protección, sólo entonces se da la posibilidad de tener la vivencia de un arquetipo que hasta ese momento se había mantenido oculto en esa carencia de sentido cargada de significado que es propia del anima. Es el arquetipo del significado, así como el anima representa el arquetipo de la vida”.

Jung

Esta vida que nos anima es el factor de salud más olvidado en nuestra avanzada ciencia médica actual. El poder que nos ha creado y que Dios insufló para dar vida al cuerpo es sustituido por el poder de los medicamentos que se han convertido para la medicina en los únicos remedios para recuperar la salud. Pero algo dentro nuestro nos dice que esto no es así, que detrás de todo esto hay intereses, poder, ignorancia y en algunos casos auténtica mala fe. El egocentrismo del hombre pretende que puede sustituir a Dios en la tarea de dar vida y mejorar la salud. Aunque parezca paradójico crecemos en conocimiento en la misma medida que en ignorancia, porque nuestro conocimiento no es esencial, no está ligado a la vida, ni al amor, no es más que el poder que hemos dado al intelecto por encima del alma.

Dr. Antonio Anguren