La astrología nos ofrece la posibilidad de vivir conscientemente el íntimo y creativo vínculo existente entre el ser humano y el cosmos vivo que lo contiene.

Nos ofrece un mapa simbólico en nuestro intento de comprensión de los paisajes, instancias y narraciones intemporales que configuran la esencia de nuestra vida psíquica.

En este sentido, la astrología ya no está vinculada al deseo de predicción literal de hechos/acontecimientos en lo que denominamos “realidad exterior” ya que su tesoro se encuentra en la capacidad de iluminar y orientarnos a través de nuestro mundo interior.

En este sentido es una fuente de “insights” sobre el significad y el propósito vital. Su esencia reside en una sabiduría que revela que solo existe un cielo que a la vez que se manifiesta exteriormente, habita en el interior de casa ser humano. Dicho de otro modo, que el inconmensurable infinito que contemplamos al elevar nuestra mirada al cielo (Cosmos) no difiere del inconmensurable infinito que puebla nuestro mundo y profundidad interior (Psique). Que las leyes y principios que gobiernan los fenómenos celestes son uno con las leyes y principios que rigen la realidad anímica.

“Lo que enseña la astronomía es como la medida externa de un libro gigantesco que ella “mide” con la más escrupulosa exactitud. La astronomía conoce al dedillo las medidas de todos los planetas y sus órbitas, conoce su tiempo de rotación y su período de revolución, conoce la materia de que están formados los soles más remotos. ¿No es esta una ciencia maravillosa? Pero ¿te satisface esta ciencia? ¿Jamás sentiste la necesidad de buscar, más allá de todas estas medidas y números, el sentido de aquellos signos, el sentido por el cual la astronomía vuelve a ser la astrología de la cual se segregó hace mucho tiempo?”

Oscar AdlerFragmento de La Astrología como Ciencia Oculta. 1930. Editorial Kier.


La gran mayoría de seres humanos de nuestra sociedad asocia la palabra astrología a  ideas como superstición, creencia, adivinación, videncia, tiras de horóscopo de la prensa o al encubierto negocio y consumismo “espiritual” que se esconde detrás de muchas de las modas “new-age”.

Esta visión de la astrología es ignorada por la mayoría de seres humanos. Bajo mi opinión esto se debe a que esta manera de entender la astrología se encuentra eclipsada por dos tendencias opuestas que predominan en la actualidad. Por un lado el uso supersticioso-mercantil a la cual se ve sometida y por otro lado la actitud incrédula ante toda experiencia no cuantificable y que escapa al método científico del pensamiento positivista y materialista característico de nuestros días.

La cosmovisión astrológica: En nuestra cultura predomina mayoritariamente un punto de vista heredado del S.XVIII (La Ilustración), que da por sentado que vivimos en un cosmos físico, mecánico y carente de sentido y que la existencia humana es un devenir que acontece sobre un fondo cósmico inanimado, inerte y frío. El ser humano contemporaneo entiende que su existencia transcurre aislada de un universo carente de significado y separada del resto de la naturaleza y del cosmos.

A consecuencia de esta visión predominante, el yo moderno experimenta un profundo sentimiento de alienación y vacío, y vive inmerso en una conciencia escindida de la conciencia del alma del mundo (cosmos).

En la medida que uno profundiza en la astrología y la comprende ya no como medio de control y predicción al servicio del ego individual, sino como cosmovisión (un modo de conciencia, un modo de ser en el mundo) se hace evidente que la idea moderna que entiende al ser humano como entidad aislada y escindida de un cosmos mecánico, exterior e inanimado es una ilusión creada en la mente occidental contemporánea, que ignora el hecho de que el ser humano esencialmente es manifestación y emanación del cosmos y por lo tanto comparte su misma esencia vital.

Como dice el filósofo, historiador y astrólogo Richard Tarnas: “el ser humano es cosmos actuando”, “somos cosmos en forma humana” o “nosotros somos el modo en el que el cosmos se hace consciente de sí mismo”.

El modo de ser en el mundo materialista y escéptico equivale a una castración del intelecto, debido a que limita la realidad a una sola dimensión: la física y cuantificable, cayendo constantemente en el reduccionismo característico del sistema educativo contemporaneo . Todo lo que no es cuantificable físicamente no es merecedor de ser objeto de estudio y se ve excluido de lo que llamamos realidad: los estados anímicos, las ideas, los valores, la ética, la imaginación, y las dimensiones psíquicas y espirituales de la realidad son ignoradas por completo como objetos válidos de estudio.

De esta forma condenamos a mantener en un estado embrionario a gran parte del potencial intelectual, experimental y vivencial del ser humano.

Por otro lado la actitud credula equivale a una especie de nihilismo intelectual encubierto, ya que el genuíno interés por la verdad y la revelación interior de dicha verdad, se encuentra sometido por la necesidad desesperada y neurótica de creer en algo trascendente. Cualquier creencia es válida sin someterla a ningún examen crítico ni profundización, o sea que en el fondo no se cree íntimamente en nada (nihilismo).

El “fast food” americano también tiene su expresión psicológica y espiritual en muchas corrientes New Age: lo podriamos llamar”fast” espiritualidad o “fast” terapias; o sea cursos de fin de semana milagrosos de crecimiento personal, de sanación, etc. Sin entrar en la proliferación de sectas, gurús de toda índole y procedencia, adivinos, etc, etc.

Astrología, “una-manera-de-ser-en-el-mundo”: La astrología nos invita a mantener una actitud objetiva-racional ante la dimensión intangible y mística de la realidad, a la vez que nos acerca con sensibilidad imaginal y mística a la manifestación tangible y física de la misma. Nos confronta con el misticismo inherente en la la ciencia y con la ciencia inherente a la mística. Nos invita a objetivizar al sujeto psíquico y a la vez subjetivizar-psicologizar al objeto, dicho de otro modo, volver a percibir el vínculo de unión entre sujeto y objeto, entre el conocerdor y lo conocido, y finalmente entre el ser humano y el cosmos.

La astrología nos permite acercarnos racionalmente a las dimensiones irracionales de la existencia, a la vez que nos permite atender la dimensión irracional y subjetiva de nuestra naturaleza sin que por ello se vea eclipsada la razón.

Así la astrología nos rebela que la psique y la imaginación poseen sus propias leyes y significadores, y que estas leyes y principios son a la vez inherentes al alma del mundo. Así nos lo ha mostrado el estudio psicológico de la mitología, la psicología profunda y arquetipal y evidentemente la astrología psicológica.

¿Qué es la astrología psicológica?
Nos brinda una guía para escucharnos y observarnos, nos aporta comprensión, sentido y significado en el aparente caos azaroso de nuestro devenir terrenal.

Una verdadera astrología psicológica nos ofrece nuevos puntos de vista e “insights” desde los cuales interpretar los acontecimientos y giros de nuestra vida y nos alienta a la hora de profundizar significativamente en la investigación de  nuestro carácter. Nos abre una nueva prespectiva desde la cual percibir nuestra vida con mayor sentido, profundidad y conciencia de nuestra realidad anímica, a la vez que nos acompaña en el proceso y la tarea de liberación de nuestro ser esencial al hacernos conscientes de nuestra participación creativa en el cosmos abierto y vivo del cual formamos parte.

Desde este punto de vista la astrología nada tiene que ver con alimentar nuestro impulso egoico de control sobre la vida, ni con vivir esclavos de predicciones proyectadas a un futuro escindido del presente y entendido como literalización del concepto de destino. Pero sobretodo es una visión de la astrología que nos invita a tomar conciencia de nuestra verdad interior, esa que íntimamente conocemos pero que en la mayor parte del tiempo  creemos desconocer debido a que se encuentra velada por nuestros condicionamientos familares, sociales, culturales y educacionales.

Una astrología de enfoque psicológico que pone de manifiesto la íntima y significativa conexión entre el ser humano y el Cosmos como Microcosmos & Macrocosmos. Donde a la vez que profundizamos en el conocimiento de los arquetipos y leyes que rigen la vida en el cosmos, tomamos mayor conciencia de las leyes y principios que gobiernan y dotan de significado a nuestra naturaleza interior.

El estudio de la astrología nos muestra de forma transparente que los mismos principios universales que rigen el cosmos gobiernan las pulsaciones de la psique humana, que los mismos arquetipos (modelos intemporales de percibir, sentir y experimentar, o sea formas de conciencia y modos-de-ser-en-el-mundo) y leyes que animan el universo a la vez animan los procesos psíquicos, físicos y trascendentes por los que transcurren tanto el devenir humano como los ciclos naturales.

Esta manera de entender la astrología está indisolublemente vinculada a la filosofía y mitología de la Grecia Clásica y del neo-platonismo y a una “manera-de-ser-en-el-mundo” intrínseca al Renacimiento italiano y al Romanticismo alemán.

Una astrología conectada a la psicología profunda y arquetipal y a la obra de sus máximos exponentes C.G.Jung, M-L von Franz, James Hillman, etc.

También con el estudio de la historia de la mitología y las religiones comparadas, entendidas a su vez como antropología de la psique humana en autores como Mircea Eliade, Walter Otto, Karl Kerényi, Joseph Campbell, Robert Graves, etc. Con la astrología humanista de Oscar Adler, Dane Rudhyar o Alexander Ruperti y la astrología psicológica o arquetipal de Liz Greene, Richard Idemon, Rick Tarnas, R. Hand, E.Carutti, Howard Sasportas, Stephen Arroyo, etc.