Un espacio de reflexión vital.

El tema natal (carta astral) es un mapa de los símbolos y mitos inherentes al desarrollo evolutivo de la persona, un mapa que nos orienta en la búsqueda de comprensión e investigación de nuestro carácter a lo largo de toda nuestra vida.

La astrología nos invita a comprender lo que llamamos “nuestra existencia concreta” como metáfora, como representación mítica. Los acontecimientos requieren reflexión y su plasmación en algo que esté más allá de la literalidad de lo acontecido.

Sólo un necio está interesado en la culpa de los demás, puesto que no puede cambiarla. El sabio aprende sólo de su propia culpa. Se preguntará a sí mismo: ¿quién soy puesto que todo esto me está ocurriendo? Para encontrar la respuesta a esta pregunta destinal, mirará en su propio corazón.

C.G.Jung

La armonía entre ser humano y cosmos.

Podemos entender el tema natal metafóricamente como una semilla que progresivamente se va actualizando a partir del acto de su nacimiento y durante el transcurso de toda su existencia.

La astrología psicológica comprende al ser humano como un ser que continuamente está llegando a SER lo que en esencia ya ES al nacer y de esta forma el tema natal es entendido como una imagen símbólica del propósito evolutivo del alma. Como toda semilla, la imagen del tema natal contiene en forma latente el potencial del ser, la esencia de lo que ya somos inconscientemente desde nuestro nacimiento.

La astrología se ocupa de las preguntas que aluden al ¿Para qué? más que al ¿Porqué?. Dicho de otra manera, cuando buscamos orientación ante determinadas circunstancias vitales solemos preguntarnos ¿Porqué me pasa a mi lo que me pasa? ¿Qué me deparará el futuro? La astrología transforma la pregunta del “porqué” en la pregunta orientada hacia el “para que”: ¿Para que me pasa lo que me pasa? ¿Qué sentido tiene que esté viviendo lo que estoy viviendo? ¿Qué me cuenta sobre mi y sobre mi propósito vital lo que pasa en mi vida?

Lo que se ofrece es un espacio a la reflexión vital, y no una mera transmisión por parte del astrólogo, de información sobre predicciones proyectadas hacia una fantasía de futuro desvinculado del presente. No existe un futuro que no esté contenido ya en el presente como potencial latente .”Pre-ocuparnos” de un futuro hipotético no nos permite “ocuparnos” del devenir presente; y al desocuparnos del presente vivimos solo con fantasías vinculadas a un futuro ilusorio.

El símbolo: elemento unificador de la conciencia.

Este proceso reflexivo es posible gracias al lenguaje simbólico de la astrología. El símbolo nos permite redescubrir la interconexión entre los distintos planos de la realidad, nos muestra la indivisibilidad existente entre los hechos e historias de nuestra vida y el mito o arquetipo al que esencialmente están vinculados al compartir en ambos casos un mismo significado.
Adentrarnos en los mitos es reconocer lo que llamamos “nuestra existencia concreta” como metáfora, como representación mítica. Los acontecimientos requieren reflexión y su plasmación en algo que esté más allá de la literalidad de lo acontecido.
La astrología no entiende los mitos como historias que tuvieron lugar en un espacio y un tiempo histórico, sino como historias que nunca ocurrieron en un espacio y tiempo pero que ocurren eternamente en la psique y que por lo tanto tienen el poder de fascinarnos, conmovernos y sobretodo de sentir reflejada nuestra naturaleza más esencial en ellos. Nos permiten percibir nuestra existencia desde una nueva y reveladora perspectiva

La astrología nos invita a intuir nuestro reflejo en el cielo. Hablamos de reflejo y por lo tanto de la posibilidad que nos ofrece de reflexionar sobre nuestra naturaleza, nuestro ser y el propósito de nuestra vida. La posibilidad de ir descubriendo el punto de vista desde el cual nos contamos las historias de nuestra vida al contrastarlo con las historias arquetípicas y eternas que nos cuenta el cosmos a través del tema natal.

Astrología  y proceso de individuación:

La consulta astrológica posibilita orientarnos en la tarea de actualizar conscientemente nuestro ser esencial, lo que el psicólogo suizo C.G.Jung denominó como el “Proceso de Individuación” entendido como el proceso por el cual progresivamente devenimos conscientes de nuestra individualidad o “Sí Mismo” y vivimos de forma más completa y acuerdo a nuestro carácter básico.

Una carta astral es la imagen de un potencial para todo lo que nace en un determinado momento aquí en la Tierra. En el caso de un individuo, es más el mapa de un camino a seguir, de una manera de armonizarnos con el cosmos y cumplir conscientemente con nuestro destino, que un listado de cualidades y defectos delos que entendemos como nuestra personalidad.

El tesoro de la astrología no radica tanto en las definiciones de como es una persona sino en el hecho de que nos muestra comopodría llegar a ser a fin de vivir en mayor sintonía con su verdadero ser esencial y con la razón invisible por lo que está aquí.

“Cuando tu hijo (o el dinero, la ambición de poder, la búsqueda del Príncipe Azul, etc) deviene la razón de tu vida, has abandonado la razón invisible por la que estás aquí”. J.Hillman

Psico-astrología:

Psique es un término de origen griego cuyo significado es alma. De ahí que la consulta psico-astrologica nos ofrece una astrología que está al servicio del alma más que al servicio del ego, su anhelo de predicción y su ilusión de control sobre la vida.

Conocernos a nosotros mismos siempre requiere reconocernos a través del reflejo que se deriba de nuestra relación con el mundo y sus circunstancias. Esto es lo que nos revela la consulta astrológica: el significativo vínculo existente entre nosotros y las circunstancias vitales que nos tocan vivir. Dicho de otro modo; la constante y eterna correspondencia que se establece entre Cielo exterior y Cielo interior, lo que los antiguos astrólogos y filósofos llamaban la ley de correspondencias entre macrocosmos y microcosmos.

La consulta astrológica es un espacio de reflexión que nos posibilita vivir e intuir más conscientemente la conexión existente entre los hechos, crisis vitales y circunstancias de nuestra vida y el sentido de los mismos dentro del contexto de nuestro propósito vital.

El objetivo esencial de la consulta astrológica es iluminar un proceso interior que nos permita reconocer esas verdades esenciales de nosotros mismos que conocemos pero que  nuestra conciencia cotidiana, en la mayoría de los casos, no es capaz de reconocer que sabe.

No se trata de creer en lo que nos cuenta el astrólogo sobre nuestro tema natal. Más bien se trata de permitirnos descubrir y saber por nosotros mismos, sobretodo en la medida en que la visión que nos ofrece la astrología resuena con lo que ya sabemos inconscientemente.

El Sol, el Oriente y la orientación astrológica

Quizás la causa de parte de nuestro sufrimiento no se encuentra tanto en lo que literalmente nos sucede como en la manera de contarnos historias acerca de lo que nos sucede.

Desde la antiguedad el ser humano ha sentido la necesidad de levantar la mirada de su propio ombligo y elevarla en dirección al cielo estrellado en busca de orientación. Lo asombroso es que en el aparentemente azaroso discurrir de los cuerpos celestes, fue descubriendo que habitaba un patrón de movimiento cíclico, matemático, geométrico, musical y previsible que le permitía orientarse en el aparente caos de los asuntos mundanos y terrenales.
Por ello, la consulta astrológica es un modo de “hacer alma/soul-making”, nos posibilita reflexionar sobre la manera o el estilo narrativo con el que nos contamos las historias sobre nuestra vida y revisarlos en contraste con las historias que el cosmos cuenta sobre la esencia de la naturaleza humana. Nos ofrece un nuevo “insight”, un nuevo punto de vista a través del cual percibir nuestra vida y reflexionar sobre nuestros problemas y sobre el sentido de nuestra vida.

La libertad del ser:

Uno de los principales objetivos de la consulta es liberarnos de seguir encadenados a la idea heredada culturalmente (y que inadvertidamente hemos interiorizado), que nos dice que tan solo somos consecuencia de las circunstancias (genéticas, biológicas, psíquicas, culturales, familiares, etc) de nuestra vida. La astrología nos invita a asumir concientemente las elecciones que determinan nuestro destino o dicho de otro modo; conocernos a nosotros mismos a través de las respuestas que damos a las circunstancias.

En definitiva, la astrología nos permite ser más libres, auto-determinarnos y con ello sentirnos menos externamente determinados a través de las circunstancias y presiones del entorno familiar, cultural y social o de la idea de” normalidad” inherente a la educación recibida. Nos invita a re-imaginar nuestra vida bajo una nueva mirada portadora de profundidad y significado. Poder vivir más plenamente y de acuerdo a nuestro carácter básico.

El único camino que nos posibilita ser más libres es conocernos a nosotros mismos. Pero este “conócete a ti mismo” no nos viene dado. Lo que usualmente llamamos “mi libre voluntad” inadvertidamente está contaminada de innumerables influencias externas: el concepto de normalidad que proviene de la sociedad, las espectativas familiares sobre nosotros, los valores heredados culturalmente, nuestra permeabilidad a los prejuicios inherentes a la época histórica que nos toca vivir, etc, etc.

La astrología nos ofrece un valioso instrumento a la hora de facilitarnos la tarea de discriminar entre los valores, ideas, anhelos, propósitos, automatismos, patrones de conducta, etc que surgen de nuestro interior como expresión de nuestra auténtica naturaleza, de los que hemos heredado del contacto con nuestro entorno y que nos mantienen prisioneros de nuestros propios perjuicios siendo la fuente principal de nuestro sufrimiento y síntomas.

La idea de ciclo :

La idea de ciclo es intrínseca al conocimiento astrológico. La cosmovisión astrológica nos muestra que todo proceso de vida es de carácter cíclico. No solo los planetas siguen un proceso de movimiento cíclico, también la naturaleza, la vida orgánica, y el proceso de maduración biológico y psicológico del ser humano es de carácter cíclico.

De hecho esto nos ayuda a aceptarnos a nosotros mismos cuando comprendemos que hay fases de maduración de nuestra personalidad que requieren elaborar y procesar experiencias vividas como único modo de dejar atrás el pasado y estar disponibles para una nueva fase de nuestra vida. Hay etapas de cambio de carácter colectivo; como la entrada a la adolescencia, la llamada crisis de la mediana edad, la menopausia, etc y etapas de cambio de carácter individual. En estas estapas vitales la melancolía, el duelo y la introspección son elementos necesarios en nuestro proceso de maduración. Comprenderlo nos ayuda a deshacernos del sentimiento de culpa que muchas veces acompaña a dichas etapas, ya que de alguna manera nos han enseñado a creer que si atravesamos una época de menos actividad vital  es porqué estamos pagando el precio por errores que cometimos en el pasado.

¿Qué es la carta del año (revolución solar) y tránsitos?

El tema natal (carta astral) es un mapa de los símbolos inherentes al desarrollo evolutivo de la persona (carta astral), un mapa que nos orienta en la búsqueda de comprensión e investigación de nuestro carácter a lo largo de toda nuestra vida.

Los tránsitos, progresiones y revolución solar (carta anual) son las técnicas astrológicas que nos posibilitan entender lo que en el momento o año presente la vida nos pide actualizar y comprender de nosotros mismos. Dicho de otro modo, una mapa simbólico de los temas a los que este carácter básico que nos muestra la carta natal, se va a tener que enfrentar cada año. Por lo tanto más que elementos de reflexión sobre nuestro carácter e individualidad esencial, nos ofrecen elementos de reflexión sobre el sentido y propósito del año que estamos viviendo.
Así la carta astral es el potencial de la esencia natal que tiene como meta ideal su despliegue progresivo a lo largo de toda la vida, mientras que la carta del año y los tránsitos, nos ofrecen un mapa de la posibilidad de actualizar el potencial inherente en la persona, durante el año en curso.
No resolvemos los dilemas de nuestra vida a través de la fuerza de voluntad, sino comprendiendo las raíces de lo que llamamos síntomas o dificultades y sobretodo intuyendo el propósito y significado de ellos.

Desde la idea de ciclo, la vida se entiende como una continua mutación y por lo tanto, los acontecimientos vitales ya no se revelan como aislados y desconectados. En todo hecho o acontecimiento presente, habita esotéricamente, una historia pasada y un propósito futuro.